Por qué siempre vuelvo a salir.
Hay expediciones que terminan sin una sola imagen.
El tiempo cambia.
La niebla se queda.
La luz no llega.
Uno vuelve a casa con las tarjetas de memoria vacías.
Antes eso me decepcionaba.
Hoy sé que precisamente esos días forman parte de ello.
Porque cada expedición enseña paciencia.
Y a veces lo más importante no es la imagen que surge.
Sino la razón por la que uno vuelve a salir de todos modos.